17 enero 2006

Blogexhibicionismo

Discutía con mi esposa la justificación que tiene la publicación de un blog. No es tan sencillo hallarla. Para empezar, no es exactamente la contraparte de un diario personal, de los de antes; que era personal en el sentido de su origen y porque se supone que estaba de alguna manera restringido. Aunque, por otro lado, quien escribe lo hace para ser leído; no hay tal cosa como "escribo sólo para mí".

Esto de ahora es un diario nuevo, de otra naturaleza, que ocurre en la confluencia de dos corrientes y un facilitador.

Uno. Como un grito desesperado contra la globalización homogenizadora y el consumismo masificador, hay un despertar del exhibicionismo personal, una necesidad urgente de mostrarse para ser reconocido como un individuo con sus particularidades, singular, único.

Dos. Al mismo tiempo ocurre la aceptación de este hecho en otros y nos volvemos voyeuristas, atisbadores de la cotidianeidad del otro, del vecino cercano o del muy lejano extranjero. Y ¿por qué este súbito interés en la vida privada de otros? Acaso ha cambiado nuestra idea de la privacidad, que ya no es siempre un derecho, sino un lujo que suele estorbar; y ese voyeurismo es también un afán de apropiación, unas ganas de hacer una cabeza de playa en la vida oculta de otro para complementar mi vida sosa, despojada de alma por este siglo de avances tecnológicos y retrocesos sociales y morales. Miro con interés al otro para robarle de algún modo lo que yo no tengo.

Tres. Y por último el facilitador, la internet, que es un eslabón que cae como perlas. La internet nos ofrece a un precio bajísimo escaparates; equitativo y democrático, este medio de comunicación tiene la virtud de mostrarnos unos a otros remotamente, sin contacto directo; observados sin miradas; escuchados sin oídos.

Es la tónica de la época, un llamado a sumarse al coro que se autogestiona, con el secreto deseo de ser uno quien logre definir el rumbo, bien sea al caos o al orden.

Pero claro, todo esto no aplica en absoluto a los publicadores de álbumes familiares y reseñas de viajes de vacaciones, que es la especie mayoritaria, los que se colocan en el escaparate y le dan la espalda a la calle mirando gozosos hacia adentro, felices de que alguien les regale la oportunidad de tener dónde organizar sus recuerdos y sus sueños.

Uno puede, por supuesto, negarse a ser exhibido, pero si está aquí ya ha mirado, es un observador, es parte del fenómeno mientras esté conectado, así sea sólo para consultar el scholar.google, para enviarse emilios de cumpleaños o para leer las noticias del momento. Es como quien camina por el centro comercial sin comprar ni vender; pero está ahí, su presencia altera la atmósfera, impacta en el resto de los caminantes. Para probarlo mírate, pegado a esta vitrina, queriendo saber en qué acabará esto; y no, no acabará, recién comienza, pero ojalá logremos darle rumbo.

1 comentario:

Jorge Estrada dijo...

Blogexhibicionismo, todos tenemos algo de voyeur por naturaleza; es una actitud inherente del ser humano. Pero aun asi, tenemos cierta privacidad con datos que restringimos a un selecto grupo de personas. Desde mi personal enfoque, considero que aun mas que diarios es un medio global de expresion, llamese: sentimientos, conocimientos, posturas idealistas, expresion de la creatividad, etc...

Es una forma de dejar una parte de ti, en cierta menera, perdurable. Mas que un diario es una referencia histografia de tu evolucion como ser humano.