09 junio 2007

La frontera ética de la música

La música ha sido siempre una preocupación para los adventistas del séptimo día. Bien sea por conciencia o por un sentimiento de culpa o por la sensación de sentirnos aprisionados. Suele ser un estira y afloja entre liberales y conservadores.

He estado en muchos foros donde se discute el tema. La triste verdad es que nunca he escuchado una exposición concluyente. No quiero decir que exista una última palabra para definir la música buena y distinguirla de la mala (quizás comenzar así la discusión es el primer error); me refiero a que no se arriba a una conclusión razonada y razonable, no se logra dibujar un panorama satisfactorio.

Pero anoche tuve una revelación (no, no soy profeta, sólo hablo que la musa me asaltó, la musa poética, entiéndase). Les cuento:

Resulta que mi amigo Jairo me invitó a un culto de vertice24, un grupo de chavos adventistas que tienen meses reuniéndose los viernes para hacer un culto fresco y juvenil. La invitación incluía presentar un pequeño tema. Ya él me había explicado que parte sustancial del culto lo constituían las alabanzas, que no era otra cosa que cantar himnos religiosos. Mi preparación mental no fue suficiente para impedirme la sorpresa que me causó ver que los músicos acompañantes interpretaban con guitarra eléctrica, bajo, batería y un teclado. Podrás imaginarte que los cantos estaban a tono con esos instrumentos.

Para que entiendas lo que te digo, debes saber que yo soy un tipo 95% racional, 2% emocional y 3% de argón y otros elementos químicos inertes. Además, transito los 45 años, estoy casado y tengo dos hijos adolescentes, me eduqué en un ambiente izquierdista, escucho música clásica y latinoamericana, además de rock de los 50 y 60, y soy en general un adventista conservador. Bueno, pues lo de ayer, viernes, era todo lo opuesto: chavos entre los 20 y 30, estudiantes universitarios o jóvenes profesionistas, supongo que casi todos solteros, entonando piezas 110% emocionales. Otro mundo, ¿eh? (¡Capaz que eran panistas! ¡noooo!).

Si no fuera porque una dama de edad nos acompañaba yo hubiera sido el más veterano de los presentes. Quizás por eso, y porque me tocó exponer el tema (divertido, como suele ser mi consigna), ocurrió que en varios momentos diferentes algunos de los que asistentes, ya habiendo salido de la reunión, me preguntaron qué me había parecido. Yo intenté respuestas amables pero dudo que haya sido preciso; no quería decir que me disgustó o que fuera malo (ya sabes, que lo calificara como moralmente malo, teológicamente malo, religiosamente malo), pero no podía decir que me encantó porque creo que no. Es difícil separar las convicciones del sentir, las ideas correctas del gusto, pero de eso se trata precisamente esto.

Lo que vi y oí fue sorpresivo, me pareció bien de la misma manera que me parecen bien las gracias de mi hijo de 11, aunque yo nunca las haría. En otras palabras, fue bueno, me pareció enriquecedor y estimulante, pero no creo que yo seguiría esa ruta, por mi edad, mi estilo, mi ideosincracia, mis gustos, por lo que sea, porque quiero otro tipo de comida religiosa, vaya.

Pues bien, sucede que de vuelta a casa charlábamos Jairo y yo y ahí se fue armando la idea que da pie a este post.

Ocurre que, como puedes leer en vertice24.com, los chavos también se cuestionan sobre la música. Obviamente ya no los llena la música que tradicionalmente ofrece la iglesia adventista, de raíces europeas del siglo XVIII y estadounidenses del siglo XIX. Pero al mismo tiempo hay entre ellos gentes que parecen centradas y no quieren avanzar demasiado rápido. Entonces surge la pregunta de dónde está la línea que separa lo bueno de lo malo. Entre las respuestas surgen dos cuestionamientos clásicos (nada nuevo bajo el sol, ya sabes): que quién fregados se atreve a trazar la línea (con qué autoridad, quién lo pone, quién decide… todo eso, pero sin el “fregados”, que es mío) y por qué se ha de poner medida a la adoración que con sinceridad se ofrece a Dios (o sea, quiénes somos los demás para juzgar si eres sincero al adorar con tal música o no).

En realidad las discusiones sobre la música se enredan por argumentos como estos dos. Comienzo por el segundo: ¿Quién dijo que era una cuestión sobre la sinceridad? Ojalá, porque entonces sería fácil y el lema sería: vive y deja vivir. El problema es que en lo que respecta a la música cristiana, como en muchos otros asuntos, la sinceridad es sólo uno de los elementos y, en algunos casos, ni siquiera es el más importante, por no decir que la sinceridad no nos salva necesariamente de los errores ni los excusa.

En cuanto al primero: ¿Quién dice que se trata de una línea que hay que cuidar, una frontera luego de la cual reina la maldad? Esta es una simplificación peligrosa, por decir lo menos. También ojalá que fuera sólo una línea, y que además se quedara quieta. Sería cosas de descubrirla o trazarla y poner señales monumentales para que siempre fuera visible.

Pero no. La vida humana es compleja y así lo son las posturas éticas que asumimos. No hay una línea separando lo bueno de lo malo; en todo caso es un poliedro, un cuerpo de muchas caras, sumamente complicado. La frontera, pues, es multidimensional. Una de tales dimensiones es el gusto personal, por eso puedo condenar yo, personalmente, a las berenjenas, porque no me gustan; para mí son malas, aunque no lo son universalmente; ah, pero el root beer es otro cantar. ¿Que no te gusta porque sabe a medicina? ¿que es un líquido infame que acabará por matarme? Bah, dices eso porque no te gusta (de lo que te pierdes).

También está la sinceridad que menosprecié hace rato, que es más determinante cuando falta. Digo, ¿de qué serviría la elección más apropiada si no somos honestos en el fuero íntimo?

Otra cara más del poliedro fronterizo: la cultura. A algunos les preocupa este factor porque no creen que los vaivenes culturales deban ser los que determinen lo bueno y lo malo, porque si no, a la vuelta de una generación los valores son capaces de invertirse por completo y no, se trata de vivir por principios. Ya adivinaste que esto lo dicen los ortodoxos, porque los otros ven en la cultura la tabla de salvación; después de todo, vives en una cultura particular que te moldea, ¿por qué no tomar lo bueno? ¿Por qué no habrías de cantar himnos cristianos con música ranchera si eso es todo lo que sabes?

Yo sólo te digo: está bien, la cultura cuenta, pero no es lo único. Es el tercer factor y faltan más (no necesariamente los menciono en orden de importancia).

Está la coyuntura (anda, no seas flojo, busca en el diccionario el significado), la idiosincracia, los efectos (“por sus frutos los conoceréis”), las intenciones, los propósitos, el prestigio (sí, el carácter de quien compone o interpreta cuentan algo), los otros (de lo que te hablaré en otro post), y también entra la calidad de la música en sentido técnico y no sé cuántas cosas más.

En fin, no es una línea la que hay qué definir sino muchas líneas; o más bien, espacios. Que, por si fuera poco, se van moviendo, porque hablamos de una experiencia dinámica, como lo es la experiencia de las personas. Algunos apuestan a quedarse quietos hasta que los atropella la frontera trasera (que también va avanzando) y acaba empujándolos a fuerza. Otros apuestan a ir siempre más delante de esas fronteras espaciales, experimentando o metiéndose en terrenos fangosos.

Válgame, esto suena tan complicado que se ve difícil que funcione como una guía para elegir; no parece práctico. Pero no digas eso (al menos no en voz alta) porque creeré que te da flojera pensar y decidir ¡que es precisamente lo que nos hace seres humanos!

Con un ejemplo culinario verás que no es tan difícil, aunque que sea complejo no puedo negarlo.

Dime, ¿es bueno comer pizza? Me dirás depende. Y sí, si odias la pizza (gusto) la cuestión se acaba; o si tienes sobrepeso o eres alérgico al queso mozarela (idiosincracia) o nadie la hace en tu pueblo, que en cambio es especialista en sopes y huaraches (cultura), o si la hacen no les sale bien (técnica) o si te la ofrecen para envenenarte ¡porque eres alérgico! (intenciones), etc., resulta mala, mala. Pero si eres flaco, cosmopolita y conoces una excelente pizzería, pues no habrá manera de decir que no. ¿Cómo podríamos condenar a una pobre pizza desvalida e indefensa? ¡Nunca! Es buena y se acabó.

Ahora bien, ¿piensas en todo eso cuando decides comer pizza? ¿consideras las calorías, la combinación de ingredientes, la hora del día en que la comes, si tiene peperoni o no (es puerco, recuerda) y mil cosas más? No respondas que no; yo creo que sí lo piensas, pero en un proceso mental que es en parte automatizado e integral. Durante años oíste discursos de tu mama sobre las vitaminas y las proteínas y que debías comer para ser fuerte y sano, y además has visto elgourmet.com o el discovery channel y algo se aprende, ¿verdad? Todo lo que has aprendido a lo largo de años te ha llevado a ser capaz de analizar en cuestión de segundos si es bueno comer o no pizza (lo cual no quiere decir que tomes siempre una decisión correcta, aunque no puedes decir que no tengas suficientes elementos para juzgar).

Esto mismo debe ocurrir con la música. Empaparnos de tal manera de todos los elementos que intervienen para que podamos analizar una música o un género sin complicaciones… está bien, lo admito, lo que sí es complicado es lo que quiere decir “empaparnos”, porque, a diferencia de lo que pasa con la comida, no suelen enseñarnos desde la infancia a juzgar el arte, a debatir, a indagar, a cuestionar y ahora que estás grande da flojera o miedo estudiar el asunto, o simplemente nos hemos acostumbrado a que alguien debe hacerlo y que nos cuente sus resultados en un libro (bestseller de preferencia). Pero así no funciona, porque aún faltaría incluir los elementos que dependen de tu persona: tu ideosincracia, tu experiencia pasada y presente, tus motivaciones.

¿La moraleja? Que no hay más remedio que pensar…

12 comentarios:

Daniel dijo...

Habia puesto un comentario largo pero los bits me traicionaron y nose publico :(

En resumen, cómo pensar y actuar? rebelándonos contra el establishment?

davidjgc dijo...

Concuerdo contigo en el hecho de haber participado en varias pláticas respecto a la música (... recuerdo cuando no nos dejaban cantar renuevame en la iglesia, ya hace casi una década..); y creo q la principal razón (como en toda discusión o dialogo de ideas) el hecho de traer a la mesa demasiadas ideas o hilos q abordar el tema principal se diluye y se llegan conclusiones q van a los extremos o pobres en fundamento.


Fíjate q como grupo (y me refiero a vértice) con lo que más hemos luchado, y sin intenciones de leerse como queja, es con tratar de fomentar un ambiente de diversidad de opinión y de saber aceptar-convivir con esas diversidades... y no me refiero a la batería o al bajo eléctrico sino a algo más profundo q es que aprendamos como cristianos a aceptar que tanto jóvenes como personas mayores pueden necesitar espacios diferentes para crecer, para adorar, para convivir. Ójala otros hermanos compartieran tu postura :), una postura que aunque no les guste, no les satisfaga o enriquezca su espiritu, su adoración personal, puedan aceptar que hay otras personas que les ministra y no solo aceptarlo sino tal vez (.. utópico quizas :P ) apoyarlo!.

Bueno, creo q me salí un poco del tema de la música, pero quería compartirlo por q es el curso q ha tomado el grupo, en donde quizás fue primero la música, la manera de adorar lo divergente, pero q ahora la misma manera de organizarnos, de proponer y hacer los programas, de poder cuestionarnos de la necesidad litúrgica en un programa, etc son ingredientes de nuestro ministerio.

para terminar, de algo si estoy seguro, y ya hablando de manera personal, es del hecho de poder convivir en la diversidad de ideas, de poderme sentar y platicar con alguien q no está de acuerdo conmigo o q tiene gustos diferentes en la música o en su manera de adorar a Dios, o q le va a otro equipo de futbol, o q .. etc.. jaja., y doy gracias a Dios por esto.

ójala puedas visitarnos más seguido! :)

figne alberto dijo...

daniel, "establisment" suena muy grande y "rebelándonos" sabe a correr atropellando. Pero, y si eso se necesitara, ¿lo harías?

Gracias davidjgc por tu unanimidad. Me gusta especialmente la idea de ofrecer espacios según las necesidades. Con gusto procuraré visitarlos y hacer lo que pueda desde mi trinchera.

Anónimo dijo...

pizzas & root beer
tolerancia & comprensión
líneas & fronteras
considérolo todo como cuestión de actitud...
actitud de soportar (aguantar vara y éso sí que está en chino) y entender que de "todos" es posible el "enseñar y aprender", enriquecer convicciones, esforzar el crecimiento, todo con la actitud cristiana que nos debe caracterizar... ahí, con esa idea.. se vale de todo.. o al menos hasta que alguien más nos enseñe algo extra...

francheska dijo...

bueno es algo complicado pero mi punto de vista personal y cambiando tantito el tema... es muy importante conocer saber de otra musica no quedarnos con el tipico himno, oo coro de un grupo que canta en ingles y solo cambiarles la letra en español y ponerla como musica que se puede escuchar en la iglesia adventista y esto es especialmente a nosotros que somos musicos pues un estiron de orejas porque lo que falta es compositores adventistas ya que la mayoria de nuestros himnos son de otras denominaciones creo y seria muy interesante hacer un minsiterio donde se haga un estudioo de la musicaaa ( armonia musicologia instrumentacion orquestacion) donde ya puedes tu crear algo originall conocer todoo y no conformarte con una pista y copiar todo de odio ..y tratar de hacer musica que alabe a Dios... quiza me sali algo de estoo pero creo que es muy importante crearnueva musicaa , en lo personal... porque no crear musica como bethoveen mozart musica sacra de bach , y hasta inclusive adaptarla para ciertos instrumentos nos e nescesita la orkesta , si tenemos todos los patrones para poder hacerlo con la armonia tradiciinal , se puede hacer mucha`musica bien elaborada ke no conste tmp de 3 4 acordes si es para Dios que este bien hecha pero bueno tmb nos lleva a que no tenmos una cultura que conozca mucho este tipo de generos de musica con mas alto nivel digamos intelectual pero porque noo educar a nuestra iguelsia a escuchar musica bien elaborada

figne alberto dijo...

Lo que mencionas, francheska, es uno de los aspectos importantes del problema de la música para adorar, entre otras cosas porque la música no es como otros productos de consumo que puedes repetir ad infinitum (por ejemplo, hay gente que toda la vida desayunará café y pan sin ningún problema). Y es que el alma siempre busca frescura en zonas como el arte. Pero entonces, ¿dependeremos de los músicos? Mi respuesta es y no. Cambo la cuestión: ¿Dependerás de los escritores para que tu alma se alimente de letras buenas y pulidas? Claro que puedes intentar tus propios versos y ensayos; ah, pero nada como un pro, ¿verdad? Pues esa es la solución: Tú produces y yo me comprometo a hacerlo también, y los hnos. gutiérrez nos regalan multimedia (regalar es un decir) y aquel inspirado nos da predicaciones de antología, y la otra se arranca a unas estrategias de socialización de las que hacen historia. Y así, teniendo una corriente creativa en muchos frentes todo puede ocurrir.

Uriel Akira dijo...

Hola que tal, llegue aqui por referencia de un amigo, primo de Daniel.
No he tenido desafortunadamente la oportunidad de visitar vertice 24, pero si he comido pizza, y me encanta! (Eso es por lo que escribias en tu blog sobre la pizza).
En fin, quiero compartir con ustedes la experiencia repetida en varias iglesias en cultos de jovenes, y es que cuando, olvidandonos de todos los tecnicismos musicales y cristianos, abrimos nuestro corazon en alabanza y adoracion a nuestro padre celestial, el se manifiesta.
Cuando nos olvidamos quien vino de mezclilla, de la renta que hay que pagar o de cuantos problemas tenemos y vamos a Dios como un bebe que le abre los brazos a su padre, Dios se complace y se muestra. Y esta presencia no es nada, pero absolutamente nada de emocional. Es un algo fisico que te invita a sentarte reverente a escuchar la Palabra de Vida.
No se trata de quien tiene razon o quien no. No se trata de quien dicta las reglas o quien no. Se trata de hacer algo que beneficie a la iglesia mas alla de las apariencias y las culturas, buscando ese dificil punto medio. Pero como encontrarlo? como lo encontraria con mi hermano adventista que estando en el norte prefiere la banda cuando yo prefiero la cumbia (aunque tambien me gusta la banda)?
Sin duda, Dios le dio una leccion a Samuel al decirle que no se fijara en el exterior, sino que le dejara todo en sus manos, lo que me hace reflexionar que mas alla de esperar a que pasen años para que yo vea los frutos de un grupo de jovenes, debo preocuparme porque lo que estan haciendo me lleve a la presencia de Dios e impacte mi vida de una manera conciente, de manera que yo pueda impactar a mis hermanos.
Es muy complicado reaprender, pero esa no es la vida del cristiano? Todos los dias aprender y levantarse?
Pueda Dios utilizar a este grupo para su honra y gloria y oro porque Dios les permita ser siempre su primera cosa, y tambien oro porque mas grupos asi se levanten con el animo de servir a los demas jovenes adventistas.

Saúl Márquez dijo...

Hola, Figne Alberto,

Escribiste:
"Está la coyuntura (anda, no seas flojo, busca en el diccionario el significado), la ideosincracia, los efectos..."

No busqué en el diccionario el significado de coyuntura,
pero sí tuve que indagar la definición de "ideosincracia" y no la encontré. ¿Acaso es un sincretismo de ideas?, jaja, o ¿o realmente quisiste decir "idiosincracia"?

Salu2

Saúl Márquez

figne alberto dijo...

Pues sí, Saúl, tienes razón. ¿No has oído que al mejor cazador...?

Silvia dijo...

La musica ha sido un tema de discusion frecuente en nuestra iglesia, algunos dirigentes prefieren evitar comentarios para no meterse en problemas o por que prefieren no quedar mal. Creo que nuestra responsabilidad como adventistas es conocer mas sobre el tema, tener nuestro criterio, discutirlo con otras personas, enriquecer nuestro pensamiento, y no cerrar nuestra mente a lo que frecuentemente escuchamos. En lo personal, creo que la musica es un aspecto tan importante en mi vida espiritual< en realidad hay musica cristiana que de plano no me gusta, pero respeto a las personas que deciden escucharla.

rodrigo andrés dijo...

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rodrigo andrés dijo...

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